"...I-Yac avanzó lentamente, sintiendo cada paso, cada ruido, cada presencia. Sus sentidos se alertaron al máximo y su mano se aferró a su puñal sabiendo que el hechicero le había asegurado que mil guerreros lo habían utilizado antes que él y que junto a éste nada debía temer. Pero I-Yac temía. Se sentó a llorar en medio de la tierra donde sus antepasados estaban sepultados. De pronto, una presencia en la selva lo alertó del peligro. Algo caminaba allí, lo rodeaba y acechaba. No hubo tiempo para pensamientos, cuando la vio, inmersa en la más profunda oscuridad, la Pantera Onca ya estaba frente a él...En la negrura de la selva pudo ver sus ojos relucientes mirándolo. ¿Qué hacer?¿A dónde ir?¿Cómo escapar de ella a quien todos veneraban en la aldea? Se arrastró hacia atrás por entre las tumbas y pudo ver como ella avanzaba cada vez más rápidamente hacia él con pasos atentos y certeros..." domingo, 1 de septiembre de 2013
EL ESPIRITU DEL JAGUAR
"...I-Yac avanzó lentamente, sintiendo cada paso, cada ruido, cada presencia. Sus sentidos se alertaron al máximo y su mano se aferró a su puñal sabiendo que el hechicero le había asegurado que mil guerreros lo habían utilizado antes que él y que junto a éste nada debía temer. Pero I-Yac temía. Se sentó a llorar en medio de la tierra donde sus antepasados estaban sepultados. De pronto, una presencia en la selva lo alertó del peligro. Algo caminaba allí, lo rodeaba y acechaba. No hubo tiempo para pensamientos, cuando la vio, inmersa en la más profunda oscuridad, la Pantera Onca ya estaba frente a él...En la negrura de la selva pudo ver sus ojos relucientes mirándolo. ¿Qué hacer?¿A dónde ir?¿Cómo escapar de ella a quien todos veneraban en la aldea? Se arrastró hacia atrás por entre las tumbas y pudo ver como ella avanzaba cada vez más rápidamente hacia él con pasos atentos y certeros..."
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